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Todo lo que debes saber sobre los piojos

Los piojos son unos diminutos insectos parasitarios y desprovistos de alas que viven entre el cabello de los seres humanos y se alimentan de cantidades sumamente pequeñas de sangre que extraen del cuero cabelludo. Los piojos son un problema muy habitual, sobre todo en los niños. Son contagiosos, molestos y veces muy difíciles de eliminar.

Pero, por frustrante que pueda ser enfrentarse a los piojos, no son peligrosos. No trasmiten ninguna enfermedad, aunque sus picaduras puedan provocar picor e irritación en el cuero cabelludo, y el rascado persistente pueda provocar infecciones.

Lo mejor es tratar los piojos en cuanto se detecten porque se pueden contagiar fácilmente de una persona a otra.

Signos de que un niño tiene piojos

A pesar de su diminuto tamaño, los piojos se pueden ver a simple vista. He aquí lo que deberá buscar en la cabeza de su hijo:

Huevos de piojo (denominados «liendres»). Antes de salir del cascarón, tienen el aspecto de puntitos amarillos, marrones o de color mostaza. Los piojos sueltan sus huevos sobre hebras de cabello cerca del cuero cabelludo, donde la temperatura es perfecta para que se mantengan calientes hasta el momento de nacer. Las liendres parecen una especie de caspa, con la salvedad de que no se pueden eliminar simplemente cepillando o sacudiendo el cabello.

A menos que la infestación sea considerable, es más fácil ver liendres en el cabello de un niño que piojos vivos moviéndose por su cuero cabelludo. Los huevos de piojo rompen el cascarón al cabo de entre una y dos semanas de la puesta. Al nacer, la cáscara externa se ve blanca o transparente y sigue firmemente adherida a la hebra de cabello donde se soltó el huevo. La etapa en que resulta más fácil detectar los piojos es cuando crece el cabello, porque las cáscaras de las liendres se desplazan hacia el exterior, alejándose del cuero cabelludo.

Piojos adultos y ninfas (piojos inmaduros). Un piojo adulto no es más grande que una semilla de sésamo y su color oscila entre el blanco tirando a gris y el canela. Las ninfas son más pequeñas y se convierten en piojos adultos aproximadamente al cabo de una a dos semanas de romper el cascarón. Si los piojos no se tratan, este proceso se repite aproximadamente cada tres semanas. La mayoría de los piojos se alimentan de sangre varias veces al día y pueden sobrevivir hasta dos días fuera del cuero cabelludo.

Rascado. Cuando los piojos muerden el cuero cabelludo, llega la picazón y el rascado. Se trata de una reacción a la saliva de los piojos. De todos modos, el picor no siempre empieza de inmediato, es algo que depende de lo sensible que sea a los piojos la piel del niño. A veces, los niños tardan varias semanas en empezar a rascarse. De todos modos, se pueden quejar de que tienen cosas moviéndose o haciéndoles cosquillas por la cabeza.

Pequeños bultitos rojos o llagas provocadas por el rascado. A algunos niños, la piel del cuero cabelludo solo se les irrita levemente, mientras que hay otros que desarrollan erupciones más molestas. Rascarse en exceso puede provocar infecciones bacterianas (esto puede provocar inflamación de los ganglios linfáticos, así como enrojecimiento y molestias en la piel, que puede supurar y cubrirse de costras). Si el pediatra cree que su hijo padece este tipo de infección, es posible que le recete un antibiótico por vía oral.

Tal vez pueda ver piojos o liendres separando el cabello de su hijo e inspeccionando, con un peine de púas finas (o liendrera), su cuero cabelludo, detrás de las orejas y cerca de la nuca (es poco habitual encontrar piojos en las cejas o las pestañas).

Puede ayudarle el hecho de utilizar una buena lupa y una luz potente. Pero no es fácil encontrar ninfas ni piojos adultos porque no suele haber muchos y además se mueven deprisa.

Lleve a su hijo al pediatra si se rasca constantemente la cabeza o si se queja de que le pica el cuero cabelludo y el picor no desaparece. El pediatra de su hijo deberá determinar si tiene piojos y cómo se deben tratar. No todos los niños presentan los síntomas típicos de tener el cuero cabelludo infestado de piojos y algunos niños no tienen síntomas.

Asimismo, asegúrese de informarse en la enfermería o la dirección del colegio o de la guardería de su hijo si ha habido más casos de piojos en el centro. Si descubre que su hijo tiene piojos o liendres, informe al personal del colegio o de la guardería. Averigüe cuál es la política del centro en lo que respecta a los piojos. La mayoría de centros permiten que los niños vuelvan a asistir cuando hayan completado un tratamiento tópico.

¿Son contagiosos?

Los piojos son muy contagiosos y se propagan rápidamente de una persona a otra, sobre todo en contextos grupales (colegios, guarderías y demás centros educativos, fiestas de pijamas, actividades deportivas, campamentos de verano, etc.).

Aunque no pueden volar ni saltar, estos diminutos parásitos tienen unas pinzas especialmente adaptadas que les permiten adherirse al cabello y aferrarse firmemente a sus hebras. Se contagian sobre todo a través del contacto cabeza con cabeza, pero la conducta de compartir ropa de vestir o de cama, peines, cepillos y gorros también favorece el contagio. Los niños son más proclives a tener piojos que los adultos porque tienden a establecer más contacto físico entre sí y a compartir más objetos de uso personal.

Tal vez se pregunte si sus mascotas Fido o Fluffy pueden contraer piojos y contagiárselos después a su familia. Tenga la seguridad de que las macotas no pueden contraer piojos, contagiárselos a las personas ni viceversa.

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